Batallas que forjaron y destruyeron un Imperio: contexto histórico y estrategias

martes, 7 de diciembre de 2010

Batalla del lago Regilo

Sin abandonar la época legendaria sobre los orígenes del pueblo de Roma, nos adentramos en la batalla que tuvo lugar en el lago Regilum. Esta batalla, enmarcada dentro de las guerras latinas como la primera, cobra doble importancia pues, en primer lugar, es datada como uno de los primeros enfrentamientos de la nueva República Romana y, en segundo lugar, la victoria romana supuso detener las correrías que ecuos y volscos –pueblos centrales de la península itálica, vecinos de Roma- realizaban con frecuencia sobre la llanura latina. 

Mapa del Lacio
Pero situémonos. Aunque el Lacio nunca conoció un estado nacional, desde tiempos antiguos sus comunidades formaban la institución llamada Nomen Latinum. Esta liga latina realizaba reuniones periódicas de carácter religioso y cultural, al que a finales del siglo VI a. de C. se añadió la función militar.

La posición de Roma en el seno de la liga era idéntica a la de los otros miembros, pero su poder militar y dominio territorial la llevaron a ocupar una  posición hegemónica durante el reinado de Tarquinio el Soberbio.  En estos primeros años de la República las tensas relaciones desembocaron en la batalla que hoy analizamos.

Carecemos de fuentes fiables que nos ayuden a datar exactamente este episodio bélico, pero todo apunta a situarlo el año 496 a. C. Siguiendo la información que nos aporta Tito Livio (Ad Urbe Condita), la batalla se desarrolló en un lugar cercano a Túsculo, ciudad latina situada en los montes Albanos, situados en la región del Lacio.

Los Dioscuros en la Batalla del Lago Regilo. 
Ilustración de John Reinhard Weguelin (1880)

Tarquinio el Soberbio, último rey etrusco que gobernó Roma, tras ser expulsado de esta, fue acogido por Octavio Mamilio, jefe de Túsculo que formaba parte de la Liga latina en la que treinta ciudades del Lacio se habían unido para luchar contra Roma. Octavio Mamilio, junto a Tarquinio y su hijo Sexto, dirigían al ejército latino. Es necesario apuntar que los romanos, al encontrarse frente a Tarquinio, lucharon con más ímpetu que en otras ocasiones. Roma era dirigida por Aulo Postumio, dictador durante ese año, y por Tito Ebutio Helva, jefe de la caballería. Según los datos aportados por Tito Livio, los romanos contaban entre sus filas con veinticuatro mil infantes y tres mil caballeros, mientras que los latinos habían colocado en el campo de batalla a cuarenta mil soldados de infantería y tres mil caballeros.

Teatro romano de Tusculum
En los inicios del combate Tarquinio fue herido por Aulo Postumio y Mamilio recibió una herida en el pecho. Las tropas de los latinos –compuestas por muchos romanos que se habían exiliado junto a Tarquinio- lucharon con más ardor e hicieron retroceder a los romanos. El dictador romano, Postumio, atacó entonces con tropas de refresco tomadas de su guardia personal; en ellas se encontraba Tito Herminio quien murió, atravesado por una jabalina, poco después de dar muerte a Mamilio, jefe de la ciudad de Túsculo. Seguidamente, los caballeros atacaron a pie y obligaron a los latinos a retirarse. Se apoderaron del campamento latino culminando así la batalla en victoria para Roma. La familia de Tarquinio fue aniquilada y éste murió en Cumas donde se había retirado. La consecuencia de esta batalla fue la firma de un tratado defensivo, el foedus Cassianum (493 a. de C.), entre roma y las ciudades latinas.  

Tras esta victoria, Postumio fue conocido con el sobrenombre de Regillensis. Se completa la historia con la leyenda que afirmaba que Cástor y Pólux –hermanos de Helena de Troya- transformados en caballeros, habían ayudado a los romanos a salir triunfantes por lo que el dictador romano Postumio ordenó construir un templo en su honor en el foro romano donde, según tradición, habían abrevado a sus caballos en la fuente Yuturna.

Foro romano. A la derecha, templo de Cástor y Pólux

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