Batallas que forjaron y destruyeron un Imperio: contexto histórico y estrategias

sábado, 27 de noviembre de 2010

El rapto de las Sabinas

La documentación literaria sobre los orígenes de Roma pertenece a una época posterior en siete u ocho siglos a los acontecimientos narrados en ella. Entre los principales autores destacan Livio, Virgilio y Dionisio de Halicarnaso; todos ellos tratan de armonizar leyendas griegas y romanas que adornan los inicios del pueblo que se había convertido en la mayor potencia del mundo conocido.


Jacques Louis David (1748-1825), El rapto de las sabinas, Museo del Louvre

Hasta hace no muchos años, la tendencia de los investigadores era eliminar totalmente estas leyendas de la historia de Roma; sin embargo, hoy se ha dado un paso y se intenta aprovechar este material comparándolo con otros documentos arqueológicos y topográficos.

Dicho esto, quiero comenzar esta serie de descripción de guerras contra Roma describiendo lo que, probablemente, fue el primer enfrentamiento de la Historia del pueblo romano y que marcó el inicio de la larga lista de enfrentamientos con los pueblos limítrofes.

Según la tradición, la fundación de Roma por Rómulo y Remo se sitúa en el año 753 a. C. La pequeña ciudad fue creciendo gracias a la afluencia de colonos que acudían procedentes de toda la península Itálica perseguidos por la justicia y que buscaban una vida en libertad.

El problema resultó que los que acudían a la ciudad eran exclusivamente hombres, quienes, al cabo del tiempo, echaban de menos a las mujeres. Por ello, decidieron apoderarse de las mujeres de los sabinos, pueblo vecino de Roma. Y para llevar a cabo su plan, organizaron una fiesta a la que decidieron invitar a dichos vecinos. Pero este engaño llevó a la violencia.

Mientras los sabinos -quienes habían acudido con su rey Tito Tacio y con sus mujeres- disfrutaban de la fiesta ofrecida por el pueblo de Roma y se distraían con las diversiones preparadas, fueron sorprendidos por los romanos que los expulsaron violentamente de la ciudad, reteniendo a la fuerza a sus mujeres.

El Rapto de las Sabinas, de Giambologna

Esto provocó la primera guerra: los sabinos sitiaron el Monte Capitolino –una de las colinas donde se había ubicado la ciudad- y trataron de persuadir a Tarpeya, hija del jefe romano que dirigía la resistencia contra ellos, para que les abriera las puertas de la ciudad a cambio de lo que ellos portaban en su brazo izquierdo. Tarpeya pensaba en los brazaletes de oro de los sabinos, pero lo que obtuvo fueron sus pesados escudos, que también los portaban en el brazo izquierdo, muriendo aplastada de este modo.

Así, Roma, perdió el Monte Capitolino; pero los enfrentamientos continuaron. Ahora era Roma la ofendida por la acción deplorable de los sabinos que habían asesinado a Tarpeya. La lucha fue equilibrada. Y amenazaba con prolongarse en el tiempo hasta que las mismas mujeres sabinas intervinieron para que se estableciera la paz entre los dos ejércitos.

A partir de este momento, Roma fue gobernada por los sabinos y por los romanos. Cuando murió el rey sabino, fue Rómulo quien reinó sobre ambos pueblos.

Hasta aquí todo es leyenda, pero podríamos dar un paso más y afirmar que la composición de este relato refleja cómo Roma no nació de Rómulo y Remo de manera romántica, sino tras la unión –con sus tensiones y luchas- de varias aldeas que conformaban la zona.

Moneda romana. Denario 88/89 a. d. C.

1 comentario:

  1. Me ha gustado recordar la leyenda del rapto de las sabinas con la dramática situación que afectó al pueblo sabino por parte de los romanos y, en especial, a las mujeres. Destaca la valentía de esas mismas mujeres que fueron capaces de intervenir para restaurar la paz y propiciar una diarquía en Roma. Me recuerdan a "mis" Amazonas del Tiempo, que no dudaron en luchar con coraje por conseguir lo que se propusieron.
    Me encanta el diseño de tu blog, Paco, enhorabuena.

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